viernes, 31 de marzo de 2017

RECUERDOS


Todavía hoy recuerdo claramente aquella profesora de inglés de segundo de BUP. Imposible olvidar aquellas espectaculares piernas y lo que suponían para mis efervescentes quince años...
Mis compañeras de clase no se parecían en nada a aquella mujer de sonrisa permanente. Sus curvas, sus cortas faldas, sus medias, su perfume, eran todo un regalo para mi frenética imaginación, y yo la convertía cada noche en mi Señora Robinson particular...
Hasta que llegaba la hora de su clase y ella me preguntaba...
Y "my pencil is blue" se volvía chino en la boca de un ruborizado y tartamudo adolescente, para cachondeo general del resto del aula.
Y yo me esforzaba. Y en mis sueños nos encontrábamos y le hablaba con un impresionante y varonil acento británico que la transformaba en una lujuriosa hembra excitada que me hacía el amor salvajemente y se derretía entre mis brazos diciendo que me deseaba cómo a ningún otro.
Y así, entre burlas, apuros, y adolescentes pajas, el curso fue pasando hasta el momento de recoger las notas finales en el despacho del jefe de estudios. Algún notable y el resto aprobados... el resto menos inglés...
Un 4'5, insuficiente...!!!. Me tocaba estudiar todo el verano. Pero había algo más...
El Señor Montilla, profesor de historia y jefe de estudios, tras echarme la paternal charla de la importancia del inglés y felicitarme por el notable en su asignatura, me entregaba un sobre cerrado con el nombre de la Señorita O'Neil. Un sobre que olía a ella!!!
No recuerdo cómo salí de aquel despacho, pero recuerdo cómo si hubiese sido ayer aquellas frases, aquella hermosa caligrafía...
"Michel, aquí está mi dirección y mi teléfono. Voy a estar todo el verano en casa; será más cómodo para tí sin tus compañeros haciendo bromas, y para mí será un placer ayudarte y disfrutar de tu compañía."
Sarah O'Neil

MICHEL GARCÍA
LEGNA LOBO NEGRO

derechos reservados

viernes, 24 de marzo de 2017

ESCUCHA MIS PLEGARIAS (XIV)

El ritmo de las últimas semanas y el calor de la primaveral tarde hace que apenas veinte minutos después de salir de casa la sudadera ya empieza a sobrar y el sudor recorra mi espalda mojando el top deportivo, bajando hasta las ceñidas mallas. Mis músculos comienzan a protestar y mis pulmones me recuerdan que debería dejar de fumar, pero, aunque bajo un poco el ritmo, me obligo a seguir un ratito más. Me centro en la música para desconectar mi cabeza y así continuar corriendo por el parque de detrás de la capilla...
Intento no fijarme en la puerta cada vez que el recorrido me acerca a ella, y por dos veces lo consigo. Pero a la tercera ocasión que paso por delante, mi cuerpo pide un respiro y decido entrar a descansar en busca de esa calma que encuentro en esos viejos bancos de madera.
Reconozco el inconfundible olor de la iglesia en cuanto mis pies cruzan el umbral de la puerta, así como el relajante ambiente fresco que proporcionan los muros de piedra. Me quito los auriculares antes de sentarme y percatarme de que el frío y el sudor de mi top no hacen buena mezcla para estar en una iglesia... Mis pezones se marcan escandalosamente... menos mal que sólo un par de viejitas rezan arrodilladas unos bancos más adelante, y que desde el confesionario donde estará Don Ramón no se me puede ver...
Con las mejillas ardiendo por el ejercicio y la vergüenza de darme cuenta de cómo se habían puesto mis pezones, me pongo la sudadera y fijo la mirada en la imagen de madera del Ángel que preside uno de los altares laterales de la vieja capilla. Ese Ángel con una apariencia un tanto perturbadora, con sus alas azules y su espada dorada, esa imagen dura y poco angelical, pero ante la que me siento segura y en paz, y ante la cual recitaba mis plegarias, esa especie de conversación que casi me conectaba de manera espiritual con algo superior y a la vez íntimo y personal...
Hoy no había peticiones cómo otras veces. Hoy era una manera especial de agradecer todo lo vivido en las pasadas semanas.
Mi cuerpo se relaja por momentos y mi cabeza se concentra en esa paz interior que tan bien me sienta, pero la entreabierta puerta lateral, esa que sé a donde lleva, no deja de llamar poderosamente mi atención...
Me esfuerzo en apartar el inevitable recuerdo de mi cabeza y regresar a mi ritual. Me levanto para acercarme y arrodillarme ante el apolineo torso desnudo del Ángel y encender unas velas, y siento como el sudor ha pegado más todavía las mallas a mi cuerpo. Parece que las dos feligresas también lo han notado y comienzan a cuchichear haciéndome sentir cómo sus reprobadoras miradas se clavan en mis nalgas de una forma tan descarada que convierten mi genuflexión en una incómoda situación. Tanto que me levanto deprisa y me refugio en la seguridad que me ofrece la oscura escapatoria de la puerta lateral.
Recorro los pasillos notando cómo se desboca mi corazón por el nerviosismo de estar haciendo algo indebido, hasta llegar al pequeño jardín. Medio escondida tras las hojas de la parra que recorre la pared junto a la ventana, me decido a echar un vistazo, temblando ante la posibilidad de que alguien me descubra, temiendo ver allí a Luís y descubrir que todos estos días me hubiese estado evitando.
Respiro aliviada a ver que no es Luís quien está allí, pero la escena que contemplo no me tranquiliza precisamente. Veo a Leny, atada y amordazada sobre la mesa donde Luís me había poseído salvajemente, ofreciendo su blanco culo, cubierto solo por unas mínimas bragas negras, a las caricias y azotes de una excitada Lucía que se reclame jugando con sus dedos y sus manos entre los muslos y las cada vez más enrojecidas nalgas de una entregada Leny que sólo puede suspirar por la gran bola roja que ocupa su boca, sujeta por unas correas a su nuca...
Estar allí espiándolas aumenta mi morbosa curiosidad. Sigo mirando tras los cristales como la dulce Lucía saca su parte domina azotando y arañando con fuerza el suave cuerpo de una Leny totalmente centrada en complacer a su Ama, gozando de su sumisión de una forma tan intensa que puedo ver como la humedad de sus bragas aumenta por momentos. Incluso, al respirar profundamente, me llega el inconfundible olor a hembra en celo que sale de la habitación por la entreabierta ventana. O, quizás, ese cálido aroma sea el que sube desde mi cada vez más sudada entrepierna, esa que ahora se empapa por la excitación que provoca en mí ese inesperado papel de voyeur del que estoy disfrutando...
Procurando no hacer ningún ruido que alerte de mi presencia, logro bajar la cremallera de la sudadera para acariciar mis endurecidos pezones mientras observo cómo Lucía se desnuda por completo para quedar sólo con el tocado de monja, y entre sus preciosos pechos, una cruz de plata idéntica a la que me había regalado a mí, esa con la que muchas noches juego entre mis sábanas...
Cada segundo que pasa, me voy encendiendo más, hasta el punto de no poder resistirme a la lujuriosa tentación de meter una mano bajo las mallas para acariciar frenéticamente mi acalorado sexo sin dejar de mirar como aquellas angelicales criaturas se entregaban al placer...
Me asusto un poco al ver a Lucía coger unas tijeras con los ojos inyectados de pasión y acercarse a Leny mordiéndose los labios para agarrar con decisión sus bragas y comenzar a cortárselas hasta terminar arrancándoselas. Me tiemblan las piernas, tengo que apoyarme en la pared con el imparable orgasmo que explota en mi mano cuando la veo penetrar con sus dedos una y otra vez el enrojecido culo de su esclava. Y cuando se agacha tras ella para lamer sus cálidos jugos, tengo que taparme la boca con la mano para ahogar mis gemidos.
Estoy a punto de entrar y unirme a su salvaje juego, pero me paralizo al oír a Lucía gritar mi nombre sin dejar de azotar con furia sus nalgas. La oigo llamarla Laura, la oigo decir que he sido mala, que me merezco un castigo y que ella se encargará de darme mi merecido...
Nunca había pasado tan rápido de un tremendo calentón a una sensación tan gélida recorriendo mi cuerpo...
Desconcertada por su reacción, sus palabras retumban en mi cabeza y toda la magia del momento desaparece. Sólo acierto a pensar en salir de allí y volver a la segura tranquilidad de mi apartamento...

Continuará....

MICHEL GARCÍA
LEGNA LOBO NEGRO

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viernes, 17 de marzo de 2017

ESCUCHA MIS PLEGARIAS (XIII)

No pudo ser... Mónica me había escrito el domingo por la mañana disculpándose. Habían tenido problemas en uno de los locales y se le hizo imposible pasar a verme, eso sí, prometía compensarme (a este paso no voy a tener agenda para tantas compensaciones...)
Me sentí un poco aliviada, la verdad. Me atrae mucho esa mujer, y ese mundo de la noche en el que ella se mueve, pero la idea de convertir mi cama en lugar de paso de varias personas no me acaba de entusiasmar. Quizás mi mente, educada en patrones más tradicionales, se rebelaba contra toda esa promiscuidad que había aparecido en mi vida. Pero por otro lado, las placenteras sensaciones que mi cuerpo, tanto tiempo dormido y escondido, estaba descubriendo, me hacían pensar que me merecía esas atenciones y esos golosos placeres que alteraban cada rincón de mi piel.
Tanto la tarde del domingo, como la del lunes después del trabajo, me dediqué a mi misma... relax, música, peluquería, compras... Todo ello salpicado por una agobiante cantidad de mensajes de Lucía pidiendo perdón, suplicando que volviera a verla, prometiendo no volver a tener un comportamiento tan infantil e inseguro... cada vez que vibraba el móvil, un larguísimo mensaje suyo....
Me sentí mal por ella, y a la vez, agobiada por sus incesantes mensajes reclamando la oportunidad de tenerme de nuevo entre sus brazos...
Luís seguía sin dar señales de vida. Totalmente desparecido, sólo se dejaba ver en mis juegos cuando mi cabeza recorría cada capítulo de aquellos lujuriosos encuentros con aquel perturbador trío que había entrado en mi vida descolocándolo todo a su paso, y llenando me existencia de febriles noches en las que mis dedos se convertían en el más experto de los amantes.
En realidad, estaba agradecida por las deliciosas escenas vividas con cada uno de ellos, por la forma en que lograban alimentar mi calenturienta mente para que mi cuerpo respondiera en vibrantes orgasmos disfrutados con tanta naturalidad y plenitud cómo si hubiera vuelto a la adolescencia.
Y así, entre repetitivos mensajes de Lucía, y jadeantes momentos íntimos, ya es martes de nuevo, ya en la hora del café a media jornada, fingiendo no darme cuenta de como el camarero recorre las curvas de mis nalgas bajo el ajustado pantalón de cuero. El mismo que me había puesto el sábado y que hoy decidí llevar a la oficina para que todos pudieran comentar bien la descarada nueva imagen de la antes aburrida secretaria.
Reconozco que me gusta esa nueva Laura, admirada y criticada. Me siento a gusto provocando esa curiosa incertidumbre que tanto les parece preocupar.
A la vuelta del café, retomo mi tarea frente al ordenador sonriendo maliciosamente cuando el conserje de la entrada aparece con un enorme ramo de rosas rojas directo a mi mesa. Ahora soy yo la que se queda sorprendida al verle entregarme el ramo con una amplia sonrisa...
---Una chica joven en una espectacular Harley las acaba de dejar en la entrada para ti. Sólo dijo que tú ya sabrías, que era una de las primeras compensaciones que te merecías... y se fué sin más...
No podía ser otra que Mónica, encajaba perfectamente con su estilo. Pensé en llamarla, pero seguramente tendría el móvil apagado o simplemente no lo cogería, así que me limitaré a gozar del bonito regalo y del creciente murmullo que percibía a mi alrededor....
La jornada continua, interrumpida por un par de torpes intentos de mis compañeras para tratar de averiguar algo más sobre las rosas, y claro, ni que decir tiene que seguirán con la duda, y que mañana lo volverán a intentar, pero hoy me voy a mi casa sintiéndome algo más victoriosa y contenta que ayer....
Pero las sorpresas aún no han terminado. Al entrar en casa, descubro un sobre que alguien ha metido por debajo de la puerta, y lo abro con nerviosa curiosidad...
"Hola hermosura!! Espero te hayan gustado las rosas...Son sólo un pequeño anticipo para que veas que no me olvido de tí.
La semana está siendo un poco líosa, pero el viernes hay una fiesta en El Club Rojo y ya he convencido a mi padre para tener la noche libre. Me gustaría que fueras mi acompañante y dedicarte personalmente la exquisita atención que ofrecemos a nuestra selecta clientela, además de comerte enterita en cuanto te tenga al alcance de mis manos...
No te imaginas las ganas que te tengo...
Mañana te enviaré a casa un paquete con un conjunto para la fiesta... no es obligatorio, pero es un caprichito... me gustaría verte así vestida para luego quitártelo...
Perdona por esta manera tan especial de mandarte mensajitos, pero es que odio el móvil, y bueno, tiene su puntito romántico.
En fin, cuando te haya llegado el paquete, te llamaré para que me confirmes y por si hay algún problema con la ropa o las tallas. Espero que no te asustes por esta pequeña intromisión, me hace mucha ilusión que vengas a la fiesta conmigo...
Besazo enorme bombón!!!"
Inquieta, nerviosa, algo asustada por esa facilidad con la que había podido acceder a mi trabajo y a la puerta de mi casa.... y a la vez, encantada por esa manera tan peculiar de mostrar tanto interés en mi, y ocuparse de dedicarme su tiempo y su atención. Si dejo que mi cabeza traté de masticarlo todo acabaré por rayarme mucho, y no quiero eso. Quiero disfrutar del momento y saborearlo como se merece. Creo que esta tarde me va venir bien salir a correr un ratito y encerrar mi mente con buena música, y seguro que luego mi cuerpo agradecerá el ejercicio bajo una relajante ducha antes de irme a soñar con mis angelicales demonios....

Continuará....

MICHEL GARCÍA
LEGNA LOBO NEGRO

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miércoles, 15 de marzo de 2017

ESCUCHA MIS PLEGARIAS (XII)

Encajada en el deportivo asiento del copiloto, veo pasar el escaso tráfico nocturno a nuestro lado notando cómo se vuelven a admirar el rugido del llamativo coche rojo. Todo un placer disfrutar de aquel lujoso interior, pero cada vez que ella mueve los pies sobre los pedales, el cortísimo vestido sube un poco dejando a la vista unas espectaculares piernas que atraen mi mirada cómo un potente imán... Aquello si que es un lujoso interior...
Más allá de preguntarme la dirección donde debía dejarme y decirme que se llamaba Mónica, se limita a conducir tranquilamente, dando la impresión de ir absorta en sus pensamientos... o eso me parecía, hasta que tras parar en un semáforo, se vuelve a mirarme con sus grandes ojos color miel...
---No es justo... tú mirando golosamente mis piernas y yo sin poder disfrutar de las hermosas vistas de tu escote...
Siento el calor enrojecer mis mejillas al sentirme como una niña pillada infraganti. Su descarada mirada hace que la piel de mi pecho se erice y mi corazón se acelera tanto cómo el potente motor del coche cuando ella pisa de nuevo el acelerador al abrirse el semáforo...
---Hace tiempo que sé que mi padre tiene muy buen gusto para las mujeres, pero esta vez se ha superado. Te salva que no tengo por costumbre liarme con sus ligues...
---Tu padre?? Don Angelo es tu padre??
---Así es. Además de su chofer, soy su hija... su ayudante, su secretaria, su persona de confianza... Pero no es habitual que me pida que acompañe a chicas a su casa, parece que le has impresionado, y por una vez, tengo que admitir estar totalmente de acuerdo con él...
---Pues gracias, pero por ahora, simplemente me ha invitado a una copa y se ofreció a acompañarme a conocer sus otros locales... Y yo, no estoy muy por la labor de más líos en mi vida. Me siento alagada y agradecida por vuestra atención... no estoy acostumbrada a tan encantadora compañía, y sí, me pareces una deliciosa criatura con unas piernas de escándalo, aunque no ayuda saber que eres la hija del hombre que hace un rato intentaba ligar conmigo.
---Jajaja, y además, voy yo y te tiro los tejos... Estás en racha preciosa!!!
---Ya te digo. Para ser mi primera salida nocturna en muchos años está resultando impresionante.
Las risas suavizante el momento y casi sin darme cuenta, estamos cogidas de la mano frente a mi portal, mirándonos sin hablar...
---Ufff!!!, cielo, si sigues mirándome así voy a olvidarme de todo y saltar sobre esas espectaculares tetas tuyas. Mejor salimos del coche y nos fumamos un cigarrillo antes de volver al trabajo.
Apoyadas en el coche, ella enciende un par de cigarrillos y me entrega uno con el sabor de sus labios. No puedo dejar de mirarla, no puedo dejar de pensar en acariciar la piel de esos apetecibles muslos. Mi mente dice NO, pero mi cuerpo reacciona ante el suyo como una pequeñita hojalata ante un potente imán... Y ella sigue mirándome, y se acerca también... Y su mano rodea mi cintura haciéndome temblar, y sus carnosos labios se apoderan de mi boca, y el cigarrillo se cae de mis manos....
Las dos de la mañana, en la acera, frente al portal, comiéndonos ansiosamente a besos, expuesta a que cualquiera de mis vecinos se asome y se quede boquiabierto al ver a la habitualmente discreta vecina dando un lujurioso espectáculo... pero son tan sabrosos sus besos....
---Diossss, Mónica, me estás volviendo loca!!! Qué ganas de arrancarte la ropa y meterte en mi cama...
---Siii, cielo, a mi también me gustaría, pero no puedo. Debo volver y acompañar a "mi jefe" en su ronda por los locales. Ummm, no sé cómo apartarme de tí... !!! Pero puedo volver cuando termine y traerte el desayuno a la cama...
---Uy, siii!! Por favor!!! Y prometo ser una chica buena y comérmelo todo...
---Eso espero!! Qué te comas todo lo que te traiga... Ufff, va ser duro estar el resto de la noche con las bragas empanadas pensando en ti...
---Vete!!, vete ya!!, o no respondo y te secuestro. Pero no se te ocurra desaparecer. Te estaré esperando...
Varios intensos besos después, veo las luces del deportivo girar al final de la calle y me dispongo a sacar las llaves del bolso sonriendo al recordar el dulce sabor de esa deliciosa boca, disfrutando del húmedo calor que crece bajo mis pantalones.
Y entonces, una extraña sensación recorre mi espalda al sentir una presencia tras de mi... Me vuelvo esperando que Mónica haya vuelto y este dispuesta a pasar la noche conmigo, pero no, no era ella, era Lucía!!. En chándal, sudando como si acabara de llegar corriendo, y con cara de pocos amigos...
---Lucía!! Me has asustado... qué haces aquí??
---Te he mandado varios mensajes para decirte que quería verte, pero ni los has visto...
---Pues no. Dejé el móvil en silencio y ni lo miré en toda la noche.
---Como no contestabas, vine, pero tampoco estabas, y claro, ya veo que estabas ocupada.
---Vaya, has visto cómo me despedía de Mónica..
---Sí!!. Yo preocupada como una tonta, echándote de menos toda la semana y ahora te encuentro con otra...
---Eh!!Eh!!. Para...!!! No me puedo creer que me estés montando una escena de celos.
---Perdona, perdona... he pensando tanto en tí, en tus besos, en tus caricias... Ya sé que no tengo ningún derecho... pero te deseo tanto...
---Ufff, yo también he pensado en tí, también recuerdo nuestro maravilloso encuentro... pero no soporto las escenas de celos, ya lo viví con mi padre antes de su divorcio cuando yo tenía siete años y es algo por lo que no estoy dispuesta a pasar.
---Perdona, perdona, perdona... Soy una tonta!!!
---Está bien, tranquila. Espero que lo pienses y no se vuelva a repetir.
Me abraza con fuerza pegando todo su cuerpo al mío, gimoteando como una niña, buscando mi boca con sus labios, y estoy a punto de sucumbir a su apasionada ternura, pero consigo apartarla delicadamente con firmeza. Limpio sus lágrimas con mi mano y mirándola fijamente le pido que se vuelva a casa. No puedo permitirme a mi misma caer en la trampa de su chantaje emocional.
A duras penas consigo calmarla mientras llega el taxi que le acabo de pedir y al que se sube haciendo pucheros como una consentida niña.
Por fin, entro en el ascensor a solas deseando meterme en la cama, y no puedo evitar sonreir al pensar la que he liado para una noche que me atrevo a salir sola...

Continuará...

MICHEL GARCÍA
LEGNA LOBO NEGRO

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martes, 14 de marzo de 2017

LA LUZ DE TU MIRADA


Tratas de hipnotizarme balanceado esa hermosa cruz frente a mí... Y yo sigo tu juego dejándote creer en tus poderes para así poder seguir gozando de la mágica luz de tu mirada...

Algún día descubrirás el poder de esos ojos y tendré que admitir el hecho de estar rendido ante ellos desde el primer día que aparecieron en la oscuridad de mi vida....

MICHEL GARCÍA
LEGNA LOBO NEGRO
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jueves, 9 de marzo de 2017

ESCUCHA MIS PLEGARIAS (XI)

Hace sólo unos días, ni siquiera me hubiera planteado la posibilidad de estar yo sola, a las doce de la noche de un sábado, saboreando un gin-tonic en la terraza de un pub de moda en la zona de copas. Pero aquí estoy, contemplando el movimiento de las parejas y grupitos que van dando ambiente al lugar.
Con mis ajustados pantalones de cuero (aún me quedan perfectos a pesar del tiempo que llevaban guardados en mi armario), una camiseta roja de tirantes que me permite resaltar y lucir escote, la cazadora negra que Carlos, aquél novio motero, me había regalado un par de semanas antes de liarse con mi compañera de piso y fugarse con ella... Y por supuesto, los zapatos de vertiginosos tacones que me había autorregalado por Navidad y que aún no había estrenado...
Por si la imagen no era lo suficientemente llamativa, mi ondulada melena negra, el rojo carmín de mis labios, mi soledad... me hacían ser el centro de las miradas de la mayoría de las personas que se movían por aquella cada vez más concurrida terraza...
Hacía mucho que no salía y me resultó sorprendente la forma en que preparaban las copas ahora con esa combinación de aromas y sabores. Nada que ver con aquellos vasos de tubo que recordaba de las fiestas universitarias, ni tampoco con la época de Carlos y sus cervezas a morro...
La burbujeante sensación de cada sorbo estaba resultando un estímulo añadido al placer de sentirme tan relajada y cómoda al percibir como me observaban tanto los chicos cómo las chicas, y aunque había notado alguna mirada lujuriosa por parte de un par de ellas, la mayoría me miraban con desconfianza, cómo si yo fuera una rival peligrosa.... Y eso me gustaba y me divertía....
El primer chico que se acercó intentando ligar torpemente, tuvo su encanto y su gracia, pero al cuarto, ya ni me apeteció molestarme en ser amable. Terminaré mi copa y tomaré un taxi, no estoy acostumbrada a beber últimamente, así que para el primer día, ya está bien. Justo cuando poso la copa en la mesa, aparece el musculitos del camarero, con esa camisa a punto de estallar y otro gin-tonic...
---De parte de Don Angelo... Le ruega acepte su invitación y estaría encantado de que le acompañe en la terraza Vip de la planta superior...
---En realidad, me iba ya a mi casa. Además, no sé quién es ese Don Angelo...
---Es el dueño de este local, y de otro cuantos por la ciudad. No suele hacer esto, pero parece que usted le ha impresionado, y bueno, es temprano, supongo que una copa más no le supondría ningún problema... pero, si prefiere rechazar la invitación, no se sienta obligada, seguro que mi jefe lo entenderá...
---Esta bien, no quiero ser desagradable... Tomaré esa copa, y si me dices cómo subir, yo misma le agradeceré el detalle...
---Perfecto. Sígame por favor, será un placer acompañarla...
Sigo al apretado camarero por una escalera interior hasta una terraza totalmente distinta. Una decoración más elegante y una música mucho menos comercial que en la planta de abajo. Y claro, allí ya no era yo quien llamaba la atención, todas iban espectaculares... Seguramente, hace unas semanas me hubiera sentido fuera de lugar, pero hoy no... hoy mi nueva seguridad me lleva a sentarme en la mesa principal de la terraza junto a un atractivo y elegante hombre que sonríe tras una bien cuidada barba canosa... Sus anillos, sus pulseras de cuero, sus tatuajes, destacan bajo una arremangada camisa blanca que le da un aspecto atractivo y muy interesante...
---Gracias por aceptar. No es habitual, pero cuando aparece alguien que destila tanta elegancia y sensualidad, no puedo menos que intentar acercarme para ver si me empapado de ese halo que desprende su figura...
---Vaya, además de elegante, es usted todo un delicioso adulador...
---Por favor, no me hagas sentir tan mayor tratándome de usted... Llámame Ángel... Puedo saber tu nombre??
---Me llamo Laura...
Casi ni había terminado de pronunciar mi nombre y ya tenía mi mano entre aquellas suaves manos llenas de anillos plateados. Un agradable escalofrío recorre mi brazo logrando erizar mi piel en una extraña pero relajante sensación que me transmite calma y tranquilidad....
Su mirada es la que me inquieta...
Quedo clavada en sus penetrantes ojos marrones sin apartar mi mano de entre las suyas. Me habla, sin dejar de mirarme, de sus otros locales, me halaga diciendo que le gustaría acompañarme personalmente a conocerlos, que sería un honor presumir con tan atractiva compañía. Por un instante, me siento de nuevo la reina del baile, pero una especie de vértigo se apodera de mi estómago... Esa vorágine de las ultimas semanas dispara algo así cómo una alarma en mi cabeza diciéndome qué no corra, qué vaya más despacio...
---Creo que no es el momento. Quizás otro día pueda resultar interesante conocer ese mundo de la noche del que hablas tan apasionadamente, pero hoy, para ser mi primera escapada en mucho tiempo, ya me siento con ganas de volver a mi casa. Gracias por todo, de verdad, te aseguro que habrá otra ocasión....
---Lo tomo como una promesa, y no sería correcto por mi parte dejar que te fueras sola. Mónica, mi chofer personal, te llevará a donde le digas.... Y no aceptó ningún tipo de excusa...
Sin dejarme reaccionar, hace un gesto con una mano y se levanta ayudándome a incorporarme para besarme delicadamente en la mejilla y hacer que perciba su dulce perfume. Segundos después, una escultural jovencita vestida con un ceñidísimo vestido blanco me guía hasta el parking privado para abrirme la puerta de un lujoso deportivo tras pasar entre una gran variedad de deportivos, descapotables y motos de gran cilindrada...
---Va a ser un placer cumplir las órdenes de Don Angelo de que me asegurara personalmente de que llega usted a casa sana y salva...
Su pícaro guiño, y la dulce sonrisa de sus carnosos labios, vuelven a sumirme en esa extraña atmósfera donde soy de nuevo la reina de una noche en la que todo puede ser posible....

Continuará....

MICHEL GARCÍA
LEGNA LOBO NEGRO

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martes, 7 de marzo de 2017

ALMA GEMELA


Tantas aventuras leídas en antiguos libros...tantos sueños creados a través de la magia de las letras...
Alimentando su alma entre fantasías de dragones y seres nocturnos capaces de hacerla vibrar como ningún otro mortal podía hacerlo...
En la soledad de sus pensamientos, imaginaba la llegada de esa alma gemela capaz de entenderla y acompañarla en un viaje eterno donde descubrir su verdadera esencia... Un viaje en busca de su Santo Grial particular.... Un viaje donde le fueran revelados los secretos de esa antigua estirpe del dragón, a la que estaba tan segura de pertenecer...

MICHEL GARCÍA
LEGNA LOBO NEGRO

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lunes, 6 de marzo de 2017

ESCUCHA MIS PLEGARIAS (X)

La rutina del día a día... trabajo, compras, la casa, un par de compromisos sociales... me han tenido ocupada toda la semana.
Ninguno de mis demonios ha dado señales de vida estos días, y aunque la tentación de acercarme a la capilla ha aparecido en varios momentos, no quise hacerlo con las prisas de los días atareados.
Pero a pesar del poco tiempo libre, y de volver a mi ritmo de vida habitual, los cambios aparecen de forma evidente en mi existencia. Cuando me acuesto cada noche, mi desnudo cuerpo reclama su momento de caricias y gustosamente me concedo unos minutos de placer antes de que el sueño se apodere de mí. Algunos días, por el cansancio, son breves instantes donde mi mente vuela a recordar sus caricias mientras mis dedos juegan entre mis piernas para terminar en jugosos sueños que me llevan a despertar por la mañana tan deliciosamente femenina que la ducha se vuelve un lujurioso juego con los calientes chorros de agua haciéndome temblar...
Otras veces, abro el cajón de la mesilla de noche, y las olvidadas bolas chinas se encargan de regalarme intensos orgasmos en la soledad de mi cama con mi mente visualizando y recordando los salvajes encuentros con Luis y con Lucía....
Del modo que sea, cada mañana, aparezco en la oficina con una sonrisa radiante, con una seguridad inusual, y sobre todo, vestida para resaltar mi cuerpo... vestida cómo la mujer joven y atractiva que me siento...
Ya no me escondo bajo una imagen aburrida y gris, y ahora, evidentemente, ya no pasó desapercibida ante las miradas de los demás ni en el trabajo, ni en la calle, ni en el supermercado... Ahora me siento poderosa y sensual, y percibo como se vuelven a mirarme golosamente, percibo sus murmullos, y eso me hace sentir tan bien y tan a gusto conmigo misma que hasta he subido fotos nuevas en mis perfiles de las redes sociales, y las solicitudes de amistad, los mensajes por privado, aumentan día a día.
Todo un mundo nuevo para mí. Un placentero descubrimiento, donde, a pesar de saber que ese mundo no es lo que me interesa, hace que por primera vez en muchos años, me sienta la reina del baile, y consciéntemente, disfruto de ello... Incluso, un par de compañeros se han acercado a invitarme a un café fuera del trabajo, y ha sido un placentero triunfo rechazar su invitación, aparentando la misma indiferencia con la que ellos me trataban hace solamente una semana....
Me gusta sentirme mujer deseada, pero no por eso tengo intención de dejarme anular por el primer Casanova barato que se me acerque babeando con sus aires de machito conquistador. Me siento con poder y con fuerzas para ser yo quien conquiste cuándo y a quién realmente me apetezca. La época de mendigar cariño y aceptar migajas forma parte ya de un pasado al que no pienso ni quiero volver...
Así que, hoy sábado, con la tarde libre, con las cosas de casa ya terminadas, después de borrar y bloquear a unos cuantos pesados patéticos en mi facebook mientras comía, me he puesto las mallas, el ajustado top, la sudadera, los auriculares, las zapatillas deportivas, y pienso regalarme una larga caminata aprovechando la soleada tarde que se ha quedado.
Sin prisas, sin rumbo fijo, dejando que el sol, el aire y la música estimulen mi cuerpo y mis sentidos. Luego veremos que se me ocurre para la noche del sábado... hace tanto que no salgo, que quien sabe, hasta me animo a dar una vuelta y tomarme una copa, qué me lo merezco....

Continuará....

MICHEL GARCÍA
LEGNA LOBO NEGRO

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viernes, 24 de febrero de 2017

ESCUCHA MIS PLEGARIAS (IX)

Conseguir llegar a casa se convierte en un delicioso triunfo tras la tortuosa experiencia de librar una dura batalla entre sucumbir a las reacciones de mi cuerpo y mantener la compostura ante los demás...
Incluso, subiendo en el ascensor coincido con la vecina del quinto, esa señora cotilla que seguro existe en todas las comunidades, y que siempre aparece en el momento más inoportuno. Esta vez, no sólo tengo que disimular el salvaje estado de excitación bajo mi falda, si no que, además, con los nervios me entra una risa tonta al imaginar cómo se pondría ella si llevase un tanga como el mío.... Tengo que carraspear varias veces para esconder esa risa floja que malamente logro ocultar ante su reprobadora mirada...
Suspiro con alivio al cerrar la puerta de mi casa. Me siento a salvo y liberada como para por fin poder disfrutar cómo se merece del tormentoso regalo que sigue encendiendo mi entrepierna.
Directa a la habitación, en segundos, de pie frente al espejo del armario, sólo con el tanga y la cruz entre la erizada piel mis excitadas tetas. Saboreando la seductora imagen en el espejo, tal y como a ella le gustaría verme, tal y como a mí me gustaría presentarme ante ella....
Rápidamente mis manos se ponen en acción buscando esa mágica tira de perlas, recorriéndola, gozando de como mis cálidos jugos la bañan. Mis dedos rozan cada perla, una a una, despacio, arrancándome un gemido tras otro..
Tanto rato conteniéndome, que en cuanto la yema de mis dedos encuentran mi clítoris, la explosión de placer casi me hace perder el equilibrio y acabo apoyada contra el espejo, besando la imagen de mi boca, gritando y corriéndome salvajemente. No puedo parar, ya no hay freno, mis dedos entran una y otra vez en mi encendido sexo y termino de rodillas en el suelo, con las piernas abiertas, frente al espejo, sin poder apartar la mirada de aquella mujer que goza como una loca al otro lado.
Desencajada, temblando, las sacudidas de mi cuerpo terminan por hacerme caer y quedar tumbada en la alfombra buscando cada ansioso rincón que demanda más caricias. Dándole un respiro a mi sexo, mis dedos siguen el recorrido por las perlas para terminar encontrando el lujurioso placer de jugar en mi culo, logrando que me estremezca arqueándome en busca de más placer. Me relamo jadeando envuelta en un salvaje frenesí, retorciéndome sobre la alfombra, entregada a gozar de mi cuerpo, entregada a hacerme el amor apasionadamente a mi misma, con la maravillosa sensación de descubrirme hembra en celo.
He perdido la cuenta de los vibrantes orgasmos que recorren mi cuerpo por dentro y por fuera cuando ya los gritos y gemidos comienzan a disminuir y mi mente intenta recuperar poco a poco la cordura. Me tiemblan las piernas, me mareo un poco al intentar levantarme, dándome cuenta de que necesito recuperar fuerzas, comer algo, y regalarme una relajante siesta.... llevo tres días bordeando los límites físicos de mi cuerpo, necesito tener un descanso y recuperar la normalidad de mi vida...
En el baño, me quito el torturador tanga con un suspiro de alivio, me envuelvo en el suave albornoz y me voy a la cocina a asaltar la nevera.
Mientras devoro una consistente ensalada, la fría cruz sobre mi pecho me hace recordar la embriagadora imagen de Lucía, y al imprevisible y enigmático Luís, y me doy cuenta de que en todo el rato que he estado entregada al placer de hacerme gozar, ninguno de ellos ha aparecido por mi mente. Esos placenteros orgasmos han sido mios... Ha sido un juego entre mi mente y mi cuerpo donde he hecho el amor conmigo misma sin recurrir a ninguno de ellos...
Sonrío encantada al ser consciente de mi plena libertad para ser mujer y gozar de ello como hacía mucho que no conseguía. Me gusta esa sensación de amarme, quererme y gozarme libremente, disfrutando de mi esencia femenina y de los maravillosos placeres que cada rincón de mi hermoso cuerpo puede llegar a ofrecerme sin depender de nadie...
Es más, esa sensación que solía aparecer, ese poso de sentirme culpable después de masturbarme,  esa idea inculcada desde pequeña de lo pecaminoso que era tocarse... Esa idea, por primera vez, no había aparecido, y me hace sentir liberada y feliz de poder ser mujer y disfrutar de ello sin traumas, sin culpas....
Soy consciente de que volveré a los brazos de ellos, pero ahora mismo, desnuda entre las sábanas, dispuesta a olvidarme del mundo por unas horas, sé que a pesar de su extraña e incomprensible aparición en mi vida, ahora seré yo quien aproveché y disfrute cada encuentro... Qué se preparen!!. Han despertado a la fiera!!. Han convertido a la dulce y tímida princesa en una guerrera dispuesta a tomar las riendas...
Madre mía!!! Qué rico sentirse tan eufórica y segura!!!. Mientras mi piel agradece las caricias de las sábanas y la cruz de plata descansa sobre un todavía erizado pezón, el sopor va invadiendo mi cansado cuerpo en busca de Morfeo, dejando que ahí afuera el mundo siga girando, y yo, en mi universo privado, vuelo relajada hacia un cálido sueño...

Continuará...

MICHEL GARCÍA
LEGNA LOBO NEGRO

derechos reservados

jueves, 23 de febrero de 2017

ESCUCHA MIS PLEGARIAS (VIII)

Volver el lunes a la oficina es aún más duro que otro lunes cualquiera tras el fin de semana tan maravillosamente disfrutado entre los brazos de aquel par de demonios....
Y debía ser cierta esa leyenda urbana que dice que el buen sexo se nota en la cara, pues siento las miradas de mis compañeros de una manera mucho más intensa.
La verdad, me sentía radiante esta mañana, y si siempre me visto de forma discreta, casi más bien sosa, hoy me decidí por una falda ajustada y una blusa negra con encajes y transparencias. Casi nunca me habían visto así en el trabajo, por lo que las miradas y susurros fueron algo constante toda la mañana, llevándome a la deliciosa sensación de sentirme admirada por un grupo de personas para quien era habitualmente alguien prácticamente invisible.
La jornada fue discurriendo entre el papeleo y las llamadas cotidianas de mi puesto de secretaria, y tras la parada en la cafetería, donde también me sentí observada de forma distinta, nada más sentarme en mi puesto y encender el ordenador, un repartidor de mensajería llega preguntando por mi para dejarme un paquete sin remite.
Tras irse el chico, me dispongo a abrirlo y averiguar de qué se trata, cuando un mensaje de Luis aparece en mi móvil, disculpándose de nuevo por su repentina ausencia, y reiterándome su promesa de recompensarme. Me deseaba un buen día y se despedía con un beso grande esperando que Sor Lucía hubiese sido todo lo atenta que yo me merecía.
Por primera vez, una especie de alarma se dispara en mi cabeza y me hace pensar en si no sería todo un extraño juego donde ellos me utilizaban como marioneta en un perverso y morboso montaje... Por unos segundos, me quedo en blanco, ajena a los cuchicheos de mis compañeros, hasta que el paquete sobre la mesa llama de nuevo mi atención...
Abro el precinto con manos temblorosa para encontrarme una preciosa cajita de madera tallada del tamaño de un libro, pero algo más alta, y dentro, una rosa blanca, como las del jardín de la capilla, una gran cruz de plata con dos dragones enroscados unida a un fino cordón de plata, y un sobre con mi nombre y el de Lucía escritos a mano con una letra de caligrafía antigua. Dentro del sobre, una nota con la misma letra, y un espectacular tanga de delicado encaje blanco con una sugerente tira de perlas blancas....
Mi pecho se acelera tratando de no sacarlo del sobre y que las miradas cotillas no se percate del contenido, ni de mi estado. Mis mejillas arden por el rubor al ser consciente de ser ahora mismo el centro de atención de toda la oficina, y en un arranque de altanería impensable en mí en otros momentos, coloco la rosa en el tubo de los bolígrafos, bien visible, agarro mi bolso, meto el sobre y la cruz dentro, y me voy al baño para poder leer la nota sin las curiosas miradas de mis compañeros...
Sentada a solas en el baño, puedo por fin leerla tranquilamente....
"Ya que yo puedo gozar del placer de sentir la caricia de tu tanga entre mis piernas, creo que lo justo es que tú puedas disfrutarlo también...
La cruz, lleva conmigo mucho tiempo y le tengo un cariño especial. No se me ocurre mejor sitio para ella que reposando entre tus maravillosos pechos.
Imaginarte así, con mi tanga, con mi cruz, me hace arder y desear devorarte de nuevo.
Lucía, tu rendida esclava."
El calor de mis mejillas ya invade el resto de mi cuerpo de una manera brutal, y me olvido de las paranoias sobre juegos macabros que hace un rato aparecían en mi cabeza. Ahora soy de nuevo una mujer excitada que se siente deseada y que no duda en cumplir con la jugosa petición que Lucía pide en su nota.
Mis bragas van directamente al bolso y su lugar lo ocupa aquel delicado tanga. Suspirando y temblando al colocar la tira de perlas entre mis nalgas, entre los abultados labios de mi empapado sexo, me estremezco más todavía cuando el frío metal de la cruz roza mi acalorado escote. Tengo que hacer un esfuerzo para ahogar un gemido entre mis suspiros y volver a mi mesa.
Cada paso por el pasillo se convierte en una deliciosa tortura y me hace pensar que igual no fue tan buena idea el ponérmelo. Las dos horas que faltan para terminar la jornada pueden ser muy largas, pero, por otro lado, con cada paso me siento más deseada, más mujer...  y menos me importa lo que puedan murmurar a mi alrededor...
En mi silla, con una sonrisa deslumbrante y un calor entre las piernas que aumenta por momentos, miro al frente, casi desafiante, y son ellos los que disimulan escondiendo la mirada. Si supieran, si pudieran imaginar en lo que esa gris y casi invisible compañera se está transformando en los últimos días...
Dios!!! Me siento eufórica!!!, y hasta Sonia, la escultural y siempre provocativa becaria, parece hoy mirarme con envidia. Incluso me descubro mirando las piernas de Julia, la limpiadora, dándome cuenta de que nunca me había fijado en que su uniforme es algo más ajustado y corto de lo normal....
Uffff!!! Madre mía!!! En qué me estoy convirtiendo???
Necesito parar mi cabeza y centrarme en mi tarea. Que pasen rápido estas dos horas e irme a mi casa, pero en cuanto me muevo en la silla, las perlas hacen de las suyas volviendo a estremecerme....
Y el reloj ni se mueve....

Continuará...

MICHEL GARCÍA
LEGNA LOBO NEGRO

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