jueves, 19 de marzo de 2026

SINCERA COMPLICIDAD.

Salvaje, atrevida y desvergonzada.

Así me siento cada vez que mi mente vuelve a los escenarios compartidos con aquel diabólico maestro que pasó por mi vida hace unos pocos años.

Ni me arrepiento ni aparece la culpa cuando a solas en mi cama esos recuerdos encienden mi cuerpo y mis manos fingen ser las suyas, recorriéndome con descaro hasta terminar desnuda y empapada, anhelando sus mordiscos, soñando con retorcerme de nuevo entre sus brazos mientras lleno su boca con mis gemidos.

Aprendí a ser descarada, a reclamar travesuras, a mostrar y ofrecerle sin pudor cada rincón de mi cuerpo, presumiendo orgullosa de hacerlo.

Jamás olvidaré esa indecente y sincera complicidad, y aunque cada noche sueñe con tenerle de nuevo entre mis piernas. Nunca le he culpado ni le culparé por haber seguido su camino.

Será muy difícil que alguien vuelva a hacerme vibrar con la maravillosa y adictiva maestría con la que él lo hacía. Pero nunca se sabe qué sorpresa nos espera en la próxima esquina. Quizás ahora sea mi turno y sea el momento de tomar las riendas para ser yo quien guíe a alguien.

Sea como sea, gracias de corazón, viejo lobo canoso. Nunca dejaré de disfrutar de esa criatura que tú volviste con dulzura y delicadeza una salvaje atrevida desvergonzada.

MICHEL GARCÍA
LEGNA LOBO NEGRO

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